¿Los apóstoles son una puerta de regreso a sistemas verticales en las iglesias?
En lo que va de este siglo se observa un aumento en el uso del título de “apóstol y de la autoridad que se le asigna. ¿Es esto un regreso al sistema de jerarquías, propio de la Iglesia Católica? ¿Usted qué opina? Escriba a mensajes@pulsocristiano.com.ar
Mi Participación:
Con mucho gusto aprovecho esta oportunidad que nos ofrece este periódico digital, haciendo una muy resumida explanación bíblica contextual sobre el tema, esperando en el Señor que cuando fue a hablar en Juan siete dijo: “como dice las Escrituras…”, poder también ser fiel a lo estrictamente bíblico.
1. Situación de la Iglesia Primitiva: La iglesia iniciada por el Señor Jesús, inmediatamente después de la Resurrección de Cristo ya comenzó a degradarse rápidamente, y los apóstoles se acantonaron en Jerusalén, mientras el Señor usaba a otros hombres simples, y ministerios menos notables como el de Felipe. Luego, para el momento histórico en que Dios se suscitó a Paulo, el apostolado estaba bastante desfigurado. Pero Jesús, que es el arquitecto de Su iglesia, previó todo respecto a ella.
2. En su sapiencia, Él guardó a Juan en una isla, a fin de reservarse uno que remiende la red degradada que era la iglesia, para entonces con rombos generados por las filosofías que complicaban la “simplicidad de Cristo”. Antes, usó a pescadores. Ahora iría a usar a un remendador de redes.
3. El argumento clásico de que “los apóstoles primero” fue apenas para el proceso de la evangelización principiante de la iglesia, cae por tierra cuando Pablo en Efesios cuatro nos informa que ellos deben permanecer “hasta la perfección de la iglesia”, y el hecho de que entre el último Apóstol muerto, y la desaparición de Pablo y el re-surgimiento de Juan se pasaron treinta años cuando Dios vuelve a usar a un Apóstol, para volver a la iglesia al Principio.
4. La Iglesia de Éfeso en su estado del “primer amor” podía y sabía probar “a los que se decían apóstoles” no siendo, mientras que al perder su primer y original estado como iglesia donde imperaba el amor y la verdad (leer detenidamente la epístola), también perdió ese tino o discernimiento espiritual, y peligraba dejar de ser iglesia, puesto que Apocalipsis 1:20 afirma que la iglesia es un candelero en la ciudad, pero si ella muere, el candelero desaparece.
5. En 313 la iglesia no tenía más apóstoles (pero no carecía de pastores) y el resultado fue que la mayor parte de la iglesia se casó con el Poder temporal, resultando en la religión romana, y la iglesia como candelero quedó con su pábilo humeante, casi desaparecida.
6. Mi primer pastor en la Argentina, “padre” de la revelación del discipulado y las células en nuestro siglo, más la visión apostólica, Juan Carlos Ortíz, introdujo en la época una feliz metáfora. Nos dijo que era como un cofre lleno de alhajas de oro y recubierto de oro, La religión romana se quedó con el cofre (la estructura: apóstoles, etc.) y la iglesia verdadera, por haberse quedado atomizada y proscrita, se distribuyó las alhajas. Aquí se retrata exactamente el cautiverio israelita, cuando los utensilios del templo quedaron desparramados en el vasto Imperio Babilónico (confusión) mientras el templo permaneció en su lugar, aunque con el tiempo llegó a quedar en manos de falsas iglesias.
7. Concomitantemente con la historia de la iglesia, la religión romana no tiene nada que podamos copiar de ella, ni nada íntegro y que pueda ser atribuido al Principio de la Iglesia. Todo es fraudulencia e imitación. Pero la verdadera iglesia no puede ni debe nunca negar en ella la presencia y realidad ininterrumpida de la apostolicidad de Cristo expresada en sus palabras de Juan 17:18: Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo…” Y tampoco menospreciar a los hombres-dones dados a ella por el Cristo resucitado (Ef. 4).
8. Por siglos, la iglesia fue gobernada por pastores. Y aquí tenemos el resultado: una iglesia totalmente atomizada y desdibujada, y en su figura de candelero, es una verdadera vergüenza; no alumbra casi nada sino que actualmente hasta está llevando a miles de personas al oscurantismo.
9. Siendo así, como el péndulo, y como en cualquier caso de restauración de Dios, sea de dones, sea de ministerios, o de verdades perdidas, los extremos se intercambian: A mayor y más prolongado imperio pastoral, mayor insistencia de los apóstoles y profetas en aparecer y permanecer. A mayor dictadura denominacional, mayor pertinacia apostólica en destruirla.
10. Y como en todo movimiento y época de restauración, mayor incidencia de lo falso y fraudulento. Falso, cuando en esencia no tiene nada de igual a lo real y original. Fraudulento, cuando son en verdad lo que dicen ser, pero lo modifican en parte para poder prevalecer.
Yo no opino. Confieso lo que encuentro en la Biblia y la historia de la iglesia.
¿Cómo puede la iglesia de hoy, atomizada, fraudada, dominada por ministros de Dios que, aunque verdaderos, celan erróneamente por el rebaño que no les pertenece sino que es del Señor Jesús, abrirse a la genuina restauración de Dios de Su autoridad en Su modelo de “los apóstoles primero”?
¿Cómo pueden sus Gobiernos ya establecidos por siglos, unos democráticos, otros presbiterales y otros, episcopales abierta o veladamente recibir a los apóstoles para co-gobernar la misma iglesia?
¿Cómo puede una iglesia dividida, minada de tradiciones, costumbres hasta paganas (y romanistas), y saturada de herejías, ostentar el poder de “probar a los que se dicen apóstoles y no lo son”?
Si no discierne a los verdaderos, ¿podrá descubrir a los falsos?
¿Qué fue lo primero que hizo Dios con el Universo después de la Caída de Luzbel de su posición de Querubín en los cielos? Simplemente colocar todo en ORDEN nuevamente. Dios no se preocupa con el abuso de autoridad de nadie; así como no le fue ni sorpresa ni un problema que Luzbel se rebelara contra Él y arrastrara tras sí a un tercio de los ángeles celestiales, y tampoco nos dejó sin solución (Lucas 18). La Sedición y la rebelión no son el camino para restaurar el orden, así como tampoco el abuso es aprobado por Dios (Nm. 16; 1º. Sm. 15:22,23). Tercera Epístola de Juan retrata claramente la autoridad apostólica, y revela la paz y la seguridad del Apóstol al dejar para cuando estuviera presente el corregir al impostor Diótrefes. Es probable que Diótrefes fuese el Pastor de la iglesia, pero Gayo, un simple discípulo con cierto poder económico, bien podía ayudar a que la iglesia no parase de caminar, hasta la llegada del Apóstol.
El hombre y la mujer son iguales para Dios, en cuanto a imagen y semejanza de Dios, pero diferentes en funciones: CUESTIÓN DE ORDEM.
La confusión en cuanto a las funciones (ya sea en el matrimonio o en la iglesia) genera la deformidad ¡indefectiblemente! Pero la confusión respecto al ORDEN, resulta en una descaracterización total de los modelos primitivos.
Apóstol verdadero, y genuino, no ejerce dominación sino cobertura de amor y disciplina como madre (1ª. Tes.2:7) y como padre (V.11).
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